Tuesday, April 14, 2009

En Crisis (2)

En resumen:

De nada sirve que me vaya, si voy a caer en ya sea a) lo mismo que aquí, pero con menor ingreso o b) algo que me parezca interesante por un tiempo y luego me empiece a aburrir.

Me decía un amigo el otro día que debería remontarme a 1994, a mi primer día de clases en la universidad; que recordara por qué elegí esta carrera en primer lugar, y que partiera de ahí.

Una especie de reality check. De ver dónde estaba, a dónde quería llegar y dónde estoy hoy.

Elegí mi carrera inspirado en la parte de electrónica digital. Con el tiempo fui perdiendo el interés en esa área, para enfocarme más en la parte de informática. Recuerdo que cuando me gradué, me dije que únicamente mi primer empleo podría ser en desarrollo de software, y que después de algunos años EN EL MISMO LUGAR, me saldría, tomaría una especie de sabático para ir a Japón y después, sólo después, conseguir un empleo de algo más.

Esos "algunos años en el mismo lugar" se convirtieron en 3 años en 4 lugares diferentes.
Ese sabático se convirtió en 8 meses en Japón.
Ese "algo más" nunca supe qué sería. A mi regreso a México, se convirtió en "conseguir algo porque no tengo un centavo". Y me dejé llevar por la corriente.

Cuando me gradué, yo tenía un plan escrito, una especie de metas a alcanzar esparcidas por 4 cuadrantes (académico, profesional-laboral, personal-afectivo y personal-cultural), con ciertas prioridades, pero sin deadlines para conseguirlas. Con el paso del tiempo, las fui consiguiendo prácticamente todas. Pero, me doy cuenta ahora, todo se fue al carajo cuando alcancé la de prioridad 1: vivir un tiempo Japón.

Y después, ¿qué? Pues y después, nada. No había plan.

Decía el maestro Bruce Lee que hay que ser como el agua: el agua puede correr o puede golpear. Si la pones en una botella, toma la forma de la botella; si la pones en una tetera, adquiere la forma de la tetera.

Adaptarse al cambio. Sin saberlo creo que he sido así. Y al final, el cambio siempre lo he provocado yo mismo. Decir que dejé dos empleos por culpa de mala administración de sus dueños, o que dejé otro sin terminar mi maestría, es buscar excusas: después de todo, YO decidí brincar para irme a Japón. YO decidí brincar para acompañar a mi entonces jefe en una nueva aventura. YO decidí brincar para no dejar de recibir ingresos cuando el barco se hundía.

No me arrepiento de mis decisiones. De todas formas, lo pasado quedó atrás.

De lo que me lamento en todo caso es en no tener un plan. Sí, he reaccionado y generado y puntos de inflexión en mi vida, pero no ha sido en la misma curva.

Últimamente todo esto de sistemas e informática como que deja de parecer interesante, sobre todo en una empresa cuyo producto final no son bits,  I.T. no es más que otro servicio, como la luz o el agua o el drenaje. Redes, dominios, servidores, aplicaciones CRUD, aplicaciones de negocios... ¿Qué ha pasado en el camino? ¿Me ha faltado visión para comprender su verdadera importancia (o , ¡cielos! carencia de la misma?).

El problema soy yo. No sé qué es lo que quiero hacer. No encuentro algo en Sistemas que me apasione y me guste lo suficiente para dedicarme a eso.

Y por eso estoy atorado. Ahogado. Stalemate.

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