Monday, March 23, 2009

En crisis (1)

Aunque ya no he posteado al respecto, sigo en la crisis laboral existencial de mis 30s, lo cual se está volviendo preocupante porque ya tengo bastante tiempo con esto.

En diciembre de 2008 estuve *así* de renunciar. No sé exactamente dónde o cómo estaría hoy; lo único que sé es que el seguir aquí ha sido, cuando menos, benéfico para mis finanzas familiares. Después de días llenos de estrés, de desvelo y de angustia entré en razón y decidí darme, y darle a mi empleador, tiempo.  Luego, con la espera y llegada de mi hija, seguí adelante.

Y he seguido aquí, no por sentimientos de satisfacción o crecimiento profesional; es simple y llanamente lo mejor por el momento. Pero no por eso estoy feliz en mi empleo. Más bien, es una especie de resignación combinada con un poco de "ya veremos". Una pausa.

Con todo, tuve excelentes resultados en mi evaulación de desempeño anual. Pero el panorama futuro es, por lo menos, un poco desalentador.

En parte por la crisis económica mundial, pero principalmente por la manera en que operamos (somos una Planta Maquiladora = manufactura obediente a los deseos de Corporativo), mi puesto no crecerá en complejidad ni responsabilidades por lo menos hasta el 2011, lo cual significa que habré pasado al menos 4 años llevando a cabo pequeños desarrollos rápidos que cubren las necesidades locales.

Cuatro años. Haciéndolo todo yo solo. Sin peer-reviewing. Sin feedback técnico. Sin saber trabajar en equipos de desarrollo medianos o grandes. Trabajando con lo mismo, lo mismo, lo mismo.

¡Estancado! En una posición que, si bien paga lo suficiente para proveer a mi familia de necesidades y algunas comodidades, no me apasiona.

Ya sé qué he dicho antes que el trabajo no nos define; que es una mera actividad para ganar dinero y comprar las cosas que necesitamos. Y es con esa mentalidad que he pasado estóicamente estos últimos 20 meses aquí.

Y sin embargo, estar aquí me ha cambiado. No sé qué será. Quizás el ambiente excesivamente serio. O tal vez la falta de colegas directamente relacionados con mi trabajo diario (tanto para rebotar ideas como para ventilar el estrés en small-talk).

Sea lo que sea, hoy no soy el mismo que hace tres años. No tengo entusiasmo. No tengo ímpetu. No arrastro los pies para venir, pero soy feliz cuando llega la hora de regresar a casa... y hasta eso, aún en casa soy algo sombrío. Ya no tengo hobbies. El cine, eñ geekness en sus múltiples expresiones, la música, la cultura... ya no me emocionan como antes.

Es como si estar aquí me chupara la vida poco a poco, convirtiéndome en poco más que un ente.

Y lo irónico del caso es que no es un mal lugar para trabajar. La crisis no nos ha afectado en forma drástica. En papel, es el mejor empleo que he tenido. Sin viajes. De planta. Justamente remunerado. Usando mis conocimientos de idiomas y mi experiencia internacional. Dejándome poco a poco ir aprendiendo a mi ritmo, haciendo y deshaciendo, experimentando en cada iteración de proyectos.

Mi autodiagnóstico es que sufro una especie de Burn-Out parcial, amortiguado por la estabilidad del puesto.

Lo tengo todo: una esposa encantadora, una bebita hermosa, una familia unida, un empleo y deudas bajo control. Saludo, [algo de] dinero y amor. Y entonces, ¿por qué eventos como reuniones de ex-compañeros, aniversarios de graduación y otras tonterías me mueven el tapete?

Sé que suena a otra más de mis quejas. En parte, lo es. Pero esta serie de posts son mi manera de ventilar lo que me he callado por algunos meses, como parte de, espero, un proceso de reorganización y reestructuración de un plan de vida.

Porque, me parece, ya no puedo simplemente dejarme llevar a donde sople el viento, sino cambiar las velas por un motor y embarcarme por un camino definido.

(cont.)
 

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