Sí, otra vez a quejarme.
Según yo, ya estaba más tranquilo en esto. Tomé unos días de vacaciones, supuestamente para terminar de relajarme, tranquilizarme y agarrar nuevos ánimos.
Y luego me agarró el síndrome de domingo en la noche.
Me angustia. No sé qué me pasa. Tengo 8 meses aquí y no me integro, ni al ambiente, ni a la gente, ni a la actividad, ni a la industria. Sin amigos. Sin motivación. Lo que hago, lo hago bien, pero no me emociona. No me motiva a profundizar mis conocimientos, y sé qué eso no es bueno, porque me conducirá al estancamiento profesional.
Trato de ver los puntos buenos. El sueldo. Las prestaciones. Las vacaciones. La estabilidad. Y la verdad es que no es una empresa mala, sino al contrario. Y sin embargo no es suficiente.
He tratado de mentalizarme con una combinación de "no importa lo que hagas mientras paguen bien" con "el trabajo de una persona no define a la persona", y eso me mantuvo a salir del pánico depresivo de noviembre-diciembre, pero me está regresando. Porque no es éste el camino que quiero recorrer. Porque mientras más tiempo deje que pase, más se alejan las posibilidades de retomar mi rumbo anterior. Trato de ser positivo, pero es por demás: yo no soy de aquí, y el problema es que no veo escape. Ni dentro ni fuera de la compañía.
Esta aventurita debía ser Algo Muy Bueno. Sin viajar, en una empresa estable, íbamos a hacer cosas que mi anterior empleo no nos permitía. Pregúntenme cuántas de esas actividades hemos podido desempeñar... No salgo tarde, pero llego muerto de cansancio a mi casa; creo que son los 80 minutos de camino de regreso. Llegaría más rápido si trabajara en Saltillo. Sin hobbies, sin energías para crecer en otros ámbitos. Convirtiéndome en un ente.
Mi primer impulso es renunciar. Así, sin otra oferta en la mano. No soy impulsivo, pero a veces quisiera simplemente dar el salto con los ojos cerrados, y que todo funcionara como en esas historias de gente que da un giro a su vida y a su carrera y le va bien. Pero aunque nos quedaría el trabajo de mi esposa y el ahorro para
aguantar la búsqueda, no quiero arruinar nuestros planes financieros.
Mi anterior jefe como que me coquetea para que regrese, pero no ha
habido un ofrecimiento directo. Quizás sí regresaría, ya que parece que
las cosas han mejorado por allá. Quién sabe. Lo que es un hecho es que, justo cuando se me ocurre buscar, no hay nada; y lo que es peor, siento que estoy perdiendo competitividad, valor agregado respecto de otros candidatos.
Mi calidad de vida no es la que esperaba tener.
Según yo, ya estaba más tranquilo en esto. Tomé unos días de vacaciones, supuestamente para terminar de relajarme, tranquilizarme y agarrar nuevos ánimos.
Y luego me agarró el síndrome de domingo en la noche.
Me angustia. No sé qué me pasa. Tengo 8 meses aquí y no me integro, ni al ambiente, ni a la gente, ni a la actividad, ni a la industria. Sin amigos. Sin motivación. Lo que hago, lo hago bien, pero no me emociona. No me motiva a profundizar mis conocimientos, y sé qué eso no es bueno, porque me conducirá al estancamiento profesional.
Trato de ver los puntos buenos. El sueldo. Las prestaciones. Las vacaciones. La estabilidad. Y la verdad es que no es una empresa mala, sino al contrario. Y sin embargo no es suficiente.
He tratado de mentalizarme con una combinación de "no importa lo que hagas mientras paguen bien" con "el trabajo de una persona no define a la persona", y eso me mantuvo a salir del pánico depresivo de noviembre-diciembre, pero me está regresando. Porque no es éste el camino que quiero recorrer. Porque mientras más tiempo deje que pase, más se alejan las posibilidades de retomar mi rumbo anterior. Trato de ser positivo, pero es por demás: yo no soy de aquí, y el problema es que no veo escape. Ni dentro ni fuera de la compañía.
Esta aventurita debía ser Algo Muy Bueno. Sin viajar, en una empresa estable, íbamos a hacer cosas que mi anterior empleo no nos permitía. Pregúntenme cuántas de esas actividades hemos podido desempeñar... No salgo tarde, pero llego muerto de cansancio a mi casa; creo que son los 80 minutos de camino de regreso. Llegaría más rápido si trabajara en Saltillo. Sin hobbies, sin energías para crecer en otros ámbitos. Convirtiéndome en un ente.
Mi primer impulso es renunciar. Así, sin otra oferta en la mano. No soy impulsivo, pero a veces quisiera simplemente dar el salto con los ojos cerrados, y que todo funcionara como en esas historias de gente que da un giro a su vida y a su carrera y le va bien. Pero aunque nos quedaría el trabajo de mi esposa y el ahorro para
aguantar la búsqueda, no quiero arruinar nuestros planes financieros.
Mi anterior jefe como que me coquetea para que regrese, pero no ha
habido un ofrecimiento directo. Quizás sí regresaría, ya que parece que
las cosas han mejorado por allá. Quién sabe. Lo que es un hecho es que, justo cuando se me ocurre buscar, no hay nada; y lo que es peor, siento que estoy perdiendo competitividad, valor agregado respecto de otros candidatos.
Mi calidad de vida no es la que esperaba tener.
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